Una pelota de hormigón


En el margen

Cuando nos preguntan por Ares, por sus avances, por si comenzó a hablar, preguntas siempre en positivo, intuimos que para intentar arrancarnos una sonrisa en vez de una mueca de tristeza, nos gusta decir, sobre todo a la gente que no tiene relación con el autismo, que el TEA es como una enorme pelota de hormigón y que los padres tenemos un pico, un martillo y poco más para intentar arañarla, arrancarle pequeños pedazos que son los pequeños/grandes logros.

Una vez superado el shock del diagnóstico, miras el martillo y el pico y te sientes poderoso, capaz de hacer añicos esa bola que te han puesto delante. Empiezas a picar con fuerza y sin sentido, como el niño que se pelea con un adulto y lanza puñetazos estúpidos al aire. Acabas agotado y sin premio. Sólo consigues ver la pelota mucho más grande que antes; y el martillo y el pico…

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