Las cerezas.


Cuando entré a FAD por primera vez me sentí muy rara, allí había muchas mamás esperando en un sala y chicas que salían con los niños de hacer terapia. En la puerta un cartelito que ponía Fundación Ayuda al Discapacitado Intelectual. ¡Madre mía! ¿pero donde estoy? Mi hija sólo tiene 18 meses y dicen que tiene rasgos autistas, no puede ser…

Una mezcla de sentimientos, rabia, miedo, desilusión, esperanza que se hubieran equivocado… No me lo podía creer… Como podía ser que mi niña tuviera eso y en realidad ¿Qué es eso? ¿Qué es el autismo?

Yo quería saber y saber y no dejaba de preguntar, tampoco dejaba de querer aprender y ayudarla. Ya no se podía hacer nada, la etiqueta ya estaba, había que esperar a un diagnostico más seguro cuando fuese mayor, era tan pequeña… tan bonita… pero se podía estimular y había que hacerlo ya, sin perder un solo segundo. Es muy importante el diagnostico temprano, mientras antes se empiece mejor.

Los comienzos no fueron fáciles, Lucía lloraba todo el rato que estaba dentro y yo la escuchaba desde fuera sin poder hacer nada. Incluso tuvo días que vomitaba y se veía a través del cristal como pasaban con la fregona para recoger. Era duro, no como cuando dejas a tu hijo el primer día de guardería, esto era diferente. Mi hija apuntaba totalmente a un diagnostico de autismo, aunque había que asegurarse.

Con el paso del tiempo, Lucía cada vez entraba más contenta, las estimuladoras salían muy felices porque había hecho algo, un pequeño avance, aunque siempre muy despacio. Había veces que hasta salían con lagrimas en los ojos de alegría por lo conseguido en esa hora. Siempre decían: “es nuestro trabajo”.

Es vuestro trabajo, pero sin duda además de ser grandes profesionales sois unas grandes personas, gente muy buena. Nunca, por muchos años que pasen olvidaremos nuestro paso por allí, nunca os olvidaremos.

Sentada en una de las sillas, esperando a que Lucía terminara, veía como además de las dos estimuladoras de mi hija, salían otras chicas, logopedas, psicólogas etc . Todas con mucho cariño y un gran corazón.

Conocí a Ana, Logopeda del centro en ese momento que aunque no tuve la suerte de tenerla con Lucía, tuve la inmensa suerte de conocerla. Ella al final tuvo que marcharse y hoy trabaja en un centro especifico con niños con autismo.

También ha querido contarnos su experiencia, y para nosotros es un placer.

Muchas gracias Ana.

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Y tras un parón profesional, como logopeda, después de ser mamá y todos los cambios que eso conlleva, aparece otra vez en mi vida esta familia tan especial y por supuesto la pequeña Lucia. Que orgullo poder ser partícipe de este proyecto tan precioso y útil para tantos, no solo para papás de niños con TEA, sino para los profesionales que con ellos compartimos tantas horas.

No quiero dejar pasar esta oportunidad para agradecer a cada familia, cada padre, cada madre y sobre todo a los niños con los que trabajo día a día todo lo que me enseñan y me hacen crecer profesional y personalmente.

Cuando Belén me pidió escribir en este blog me sentí muy agradecida y afortunada. Hace tanto que no veo a Lucía, y sé que son tantos sus avances… Y a la vez pensé ¿Qué escribo? ¿Cómo lo escribo?. Y surgió la pregunta ¿Qué es el autismo? La gente no te lo suele preguntar, puesto que da por hecho que sabe la respuesta: “esos niños que no quieren estar cerca de los demás”… Y esa gran mayoría están muy equivocados. Se entiende que no es nada fácil explicar, ni comprender el autismo, sobretodo porque cada niño es un mundo, cada persona es diferente por mucho que su diagnóstico sea el mismo.

La tarea de eliminar estereotipos y falsos mitos es dura, pero poco a poco, con la ayuda de este tipo de blogs y movimientos por las redes y medios de comunicación, la sociedad se irá concienciando sobre el tema.

Para mi es algo más que trabajo, mucho más. Es la lucha conjunta por ofrecer las ayudas necesarias para infundir intención e interés por comunicar y que aprendan a hacerlo, que aprendamos todos a comunicarnos, los niños con TEA y su entorno. COMUNICACIÓN, nos parece tan fácil, pero para ellos es una larga carrera de obstáculos. Lo que a nosotros nos parece tan natural, para ellos es un gran aprendizaje social, que dura toda la vida.

Y claro que en ese largo recorrido hay muros que saltar y estaciones en las que estaremos parados un tiempo, pero juntos es más fácil. Centrarse en un camino para avanzar de la mano, familia y terapeutas, es lo más importante. Todo, lo bueno y lo malo, es más fácil y reconfortante si estamos unidos.

Para terminar no puedo olvidarme del lugar donde empecé F.A.D., donde encontré grandes compañeras que se convirtieron en parte de mi vida, la palabra amigas se queda corta, donde el destino me unió a Lucía, que desde el momento en que la vi me cautivo. Y que como ella crecí y evolucioné entre las clases de frutas, la mía era y siempre será en mi corazón la clase de las cerezas. Y su familia, personas que cuando crees haber perdido la ilusión, te recuerdan lo precioso que es tú trabajo. ¡¡Muchas gracias Belén!! Y espero que Lucía llegue muy muy lejos en esta carrera de obstáculos.

Ana.

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Un pensamiento en “Las cerezas.

  1. Darle ganas de comunicar, darle armas para hacerlo, exigir sin pasarse y averiguar por donde a cada niño le es más fácil aprender. Es una labor imprescindible Ana, que sólo se puede hacer bien con preparación y muchas ganas. Muchas gracias por dedicarte a esto

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